Información proporcionada por Programa Salvadoreño de Investigación sobre Desarrollo y Medio Ambiente (PRISMA)

Esfuerzos de comunidades centroamericanas para adaptarse
a los impactos del cambio climático atraen interés global por estar en una de las regiones más sensibles a esta amenaza

En nuevo estudio, la ONG salvadoreña PRISMA recomienda fortalecer las mejores prácticas tradicionales para combatir un desastre ambiental

Una nueva  generación de líderes políticos, comprometidos con la sostenibilidad del desarrollo, se enfrenta a una serie de políticas del pasado que podrían intensificar los impactos del cambio climático

San Salvador, El Salvador (18 de Febrero de 2013)—Un nuevo estudio desarrollado por el Programa Salvadoreño de Investigación sobre Desarrollo y Medio Ambiente (PRISMA) advierte que antiguos gobiernos de los países centroamericanos escogieron una ruta hacia el desarrollo que podría aumentar el ritmo de la acelerada degradación ambiental que vive la región, y con ello desencadenar fuertes impactos sociales y económicos.Los impactos ligados a la construcción de megaobras de infraestructura, y proyectos mineros, así como al afianzamiento de un voraz modelo agroindustrial podrían ser multiplicados por el cambio climático, forzando a los líderes de la región y sus pueblos a enfrentar un desastre ambiental y humano en el llamado Corredor Seco Centroamericano.

Frente a este escenario, un segundo estudio, también desarrollado por PRISMA, revela ejemplos de comunidades locales que trabajan, casi sin apoyo gubernamental, para enfrentar el devastador impacto del cambio climático. Sus soluciones basadas en cambios de prácticas productivas ofrecen lecciones de interés a políticos, investigadores y expertos de otros lugares del mundo.

Nuestra investigación sugiere que los efectos del cambio climático podrán agravarse como consecuencia de una serie de megaproyectos puestos en marcha por gobiernos en el pasado, pero que hoy representan desafíos enormes para los líderes que están intentando implementar un desarrollo sostenible en la región,” dijo Nelson Cuéllar, Investigador Principal, y Director Adjunto de PRISMA. “Ahora  estamos trabajando con una nueva generación de líderes políticos, para enfrentar esta creciente amenaza a una región que es tan importante para la seguridad alimentaria y los medios de vida de millones de personas. Este trabajo nos está mostrando la necesidad de crear políticas, leyes y normativas que aseguren la promoción del desarrollo, la reducción de la vulnerabilidad al cambio climático y que garanticen mejores condiciones de vida para la población ”, señaló Cuéllar.

El segundo estudio de PRISMA, sobre el papel que están desempeñando las comunidades rurales en Centroamérica, a través de sus prácticas de adaptación, está interesando enormemente a una audiencia de líderes y expertos que luchan en la región y a nivel global para preparar a las comunidades más vulnerables, en la adaptación a los impactos del cambio climático.

Es por esto que especialistas, científicos, ministros de agricultura y ambiente de Centroamérica, así como representantes de la sociedad civil, y de gobiernos de diferentes países se dieron cita en San Salvador, El Salvador, esta semana para analizar las lecciones aprendidas en Centroamérica, reconocida como una de las regiones del mundo más vulnerables al cambio climático.

Si se quiere reducir los impactos del cambio climático hay que potenciar los esfuerzos de restauración de paisajes degradados que se están realizando a nivel local pero no podemos quedarnos ahí, tiene que ser llevado a nivel nacional,” expresó Herman Rosa, Ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales de El Salvador.  “El Salvador está tomando la vanguardia, y esto es relevante para toda Centroamérica, pues las áreas a donde vive la mayor población, las zonas más degradadas ambientalmente, y a donde  el cambio climático ha golpeado con más fuerza, es el Pacífico de la región, ” enfatizó el Ministro Rosa.

Por su parte Hugo Martínez, Secretario  General del Sistema de Integración  Centroamericana (SICA), expresó al respecto: “Los países deben enfrentar problemas que no respetan las fronteras, el cambio climático es uno de ellos. Es importante que el desafío sea abordado de manera interinstitucional y transversal, desde los niveles de toma de decisión política nacional y regional, en niveles intermedios y  directamente en el terreno de las comunidades centroamericanas “.

Además, las investigaciones de PRISMA muestran que los procesos de  adaptación basados en prácticas tales como la restauración de ecosistemas y paisajes degradados, también pueden servir como medio para capturar al carbono que acelera el cambio climático. Pero para poder tener éxito, estos esfuerzos comunitarios necesitan el apoyo de nuevos marcos jurídicos y nuevas políticas públicas, que contemplen el contexto de variabilidad climática que vivimos. 

Debido a estos procesos, iniciados localmente, estamos teniendo suelos más sanos, y un suelo más sano tiene potencial para absorber más carbono, pero además  un suelo sano es mejor para los cultivos, produce más comida; así fortalecemos la seguridad alimentaria de las personas ,” agregó el  Ministro Rosa.

Un caso emblemático que demuestra la acción  comunitaria es el de Lempira Sur, ubicada en el Departamento de Lempira, en Honduras; esta comunidad emprendió acciones colectivas para  frenar  prácticas que afectaban negativamente su seguridad alimentaria y los recursos naturales. Luego de un período aproximado de 15 años, la acción comunitaria ha ayudado a mejorar la resiliencia de los ecosistemas, y las cosechas han aumentado, lo que ha traído una mejor calidad de vida a sus pobladores.

Se han mostrado que el método del Sistema Agroforestal Quesungual (SAQ), implementado en Lempira Sur, retiene 15% mayor humedad de suelo, en el mes más seco del año, comparado con sistemas de tala y quema,”1 dijo lleana Gomez, Investigadora Principal de PRISMA.

Gomez notó que esto podría hacer la diferencia entre éxito y el fracaso en el contexto de cambio climático y la variabilidad climática, pues constituye el equivalente de 20mm de lluvia, lo que se traduce en la sobrevivencia de cultivos por 20 días adicionales sin lluvias.

El sistema, prácticamente, ha frenado la erosión y ha reducido la pérdida de nutrientes por una tasa 10 veces menor que los métodos en fincas convencionales. La retención de estos nutrientes, por sí solos, representa una pérdida de solamente US$34, en comunidades de Lempira Sur, a diferencia de fincas de tala y quema que experimentan pérdidas de US$396.2

“Estamos en una encrucijada que determinará el futuro de la región, que se extiende desde la península de Yucatán, en México, hasta los bosques de Darién, en Panama,” explicó Susan Kandel, Investigadora Principal y Directora Ejecutiva de PRISMA. “Esta región ha sido una de las primeras en sentir el dolor total del cambio climático, pero también es una de las primeras en encontrar formas de adaptarse. Esto incluso puede ayudar a reducir la velocidad a la que el clima está cambiando. Nuestros líderes se enfrentan a decisiones difíciles, ya que se trata de planes de desarrollo que se pusieron en marcha hace años. Pero estamos seguros de que serán capaces de sacar provecho de esta nueva información para hacer lo correcto,” agregó Kandel.

Desde décadas atrás Centroamérica está embarcada en la construcción de una plataforma logística que aprovecha la ubicación geográfica, el auge del comercio y el interés de sectores empresariales en la región. Esta plataforma rebasa  lo estrictamente referido al transporte y se define como un conjunto de sistemas, servicios e infraestructura diseñado para facilitar la movilización y almacenamiento de bienes de un lugar a otro.

La microrregión de  La Montañona, ubicada  en el Departamento de Chalatenango, El Salvador, es otro ejemplo del trabajo realizado por las comunidades para adaptarse a los impactos del cambio climático. En esta  microrregión se  están impulsando acciones a nivel comunitario para detener  prácticas  como la quema,  la deforestación, la ganadería extensiva y  el uso de agroquímicos.

Según el informe de PRISMA, la construcción de los proyectos que forman esta plataforma, ligada a la agenda del Proyecto Mesoamérica, tiene un fuerte impacto sobre las  comunidades locales, pues en diversas ocasiones han desatado procesos de desalojo, despojo y concentración de la tierra,  como el ocurrido  en Guatemala,  a raíz del megaproyecto de la Carretera Transversal del Norte, que ha provocado nuevos procesos de especulación y despojo de la tierra, con fuertes implicaciones para los derechos de acceso y uso de los recursos naturales.

“Nuestros hallazgos sugieren que ningún proyecto  de gran escala puede considerarse aislado de otras actividades que tienen lugar en la región“, dijo Andrew Davis, Investigador Principal de PRISMA.

“Por ejemplo, un proyecto minero, afectará el acceso a las tierras, así como la calidad y cantidad de agua disponible. Esto afecta a los agricultores, a las personas que viven río abajo, y a las personas que consumen los alimentos que esos agricultores producen. Cuando los gobiernos adoptan medidas que protegerán a los agricultores locales de los efectos de estos proyectos, van a estar evitando problemas que podrían dar lugar a mayores problemas sociales. Así se estará evitando un mayor daño a los sistemas que son vitales para la salud de la región, como el acceso a los alimentos y el agua potable,” agregó Davis.

El Corredor Seco Centroamericano

El Corredor Seco Centroamericano inicia en Chiapas, México; y atraviesa  las  zonas bajas de la vertiente del Pacífico y gran parte de la región central premontana de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y del  pacífico norte de Costa Rica; en Honduras, además, incluye fragmentos que se aproximan a la costa caribe.

En la región hay 1.9 millones de pequeños productores de granos básicos, de los cuales 941,000 están en Guatemala; 385,000 en Honduras; y 289,000 en Nicaragua. El CSCA alberga al menos la mitad de estos pequeños productores.3

Esta zona es tradicionalmente golpeada por los fenómenos atmosféricos extremos, los cuales causan cada año fuertes pérdidas económicas y humanas. Se prevé que el costo requerido en el año 2100 para afrontar los impactos del cambio climático, podría ascender al 54% del PIB regional.4

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, conocido como IPCC, ha colocado a Centroamérica, como el “punto caliente” más  vulnerable, entre las regiones tropicales del mundo.

El cambio climático sitúa a Centroamérica en una mala posición de cara a una serie de rezagos en materia de ordenamiento del territorio, gestión del riesgo, deterioro ambiental, articulación institucional, seguridad alimentaria y, sobre todo, vulnerabilidad social derivada de la pobreza y la desigualdad.5

Por ejemplo, en El Salvador,  los eventos climáticos Baja Presión Asociada con el Huracán Ida (E96/Ida), el Huracán Agatha y la Depresión Tropical 12E, que se desarrollaron entre  noviembre de 2009 y octubre de 2011, ocasionaron pérdidas  que superaron los $1,300 millones, equivalente al 6% del Producto Interno Bruto del año 2011 nacional.  Por su parte, el FMI ha atribuido el bajo crecimiento de El Salvador a dos  causas principales: la crisis de 2008 y 2009, y los choques climáticos.

Inundaciones y deslizamientos como consecuencia de los huracanes que golpearon a El Salvador y Guatemala, en el 2011, ocasionaron más de $1 mil millones en daños en el primero, y más de $ 500 millones en el segundo.6

Mientras que la sequía que golpeó a Centroamérica en 2009 – 2010, y que está asociada con el fenómeno de El Niño,  impactó  a 1.4 millones de productores, quienes perdieron  entre el 80% y el 100% de sus cultivos en ese año.7

1Alvarez Welches, Luis and Ian Cherret. 2002. The Quesungual System in Honduras: An Alternative to Slash-and-burn
2Alvarez Welches, Luis and Ian Cherret. 2002. The Quesungual System in Honduras: An Alternative to Slash-and-burn.
3
Situación alimentaria y nutricional en el corredor seco de Centroamérica: Análisis de casos en Guatemala, Honduras y Nicaragua. Acción Contra el Hambre Internacional, 2010, p.3.
4
CEPAL, 2011.
5
Informe Estado de la Región, 2011, Cap. 9, p. 365
6
GermanWatch, 2013.
7
BID, 2014

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Sobre PRISMA (www.prisma.org.sv)

Programa Salvadoreño de Investigación sobre Desarrollo y Medio Ambiente, conocido como PRISMA es un centro de investigación orientado a la política centroamericana, fundado en 1993. Su misión es trabajar por la revalorización social y ambiental de las comunidades y territorios rurales, como un aspecto integral de los procesos de desarrollo. PRISMA sirve como una plataforma regional para el diálogo, el análisis crítico y la acción.